Testimonios, amenazas, fotos clave y un tatuaje: así cayó el asesino del cabo David Florido

Testimonios, amenazas, fotos clave y un tatuaje: así cayó el asesino del cabo David Florido

Juan González Quezada se ocultó en al menos tres comunas antes de ser aprehendido. Distintos relatos confirmarían su autoría en el crimen que remece al país.

En tiempo récord se logró reconstruir parte de lo ocurrido entre los viernes 10 y 17 de junio. En apenas una semana, el crimen del cabo David Florido se comenzó a esclarecer tras la detención de Juan González Quezada (24), Julio Vidal y Marcela García, el presunto asesino y sus dos encubridores, respectivamente.

Ayer, durante la formalización de los tres imputados, el Ministerio Público dio a conocer nuevos detalles del asesinato que remece a una familia y a Carabineros de Chile.

En la instancia, el fiscal Christian Toledo, jefe de la sección de Delitos Violentos de la Fiscalía Metropolitana Sur, confirmó que el funcionario policial llegó a la barbería de Pedro Aguirre Cerda en compañía de tres colegas: Alejandra Cubillos, Miguel Troncoso y Álvaro Sánchez. Al lugar, los uniformados arribaron luego de ser alertados sobre la presencia de un sujeto armado. Se trataba de González Quezada, quien se encontraba en libertad condicional desde hace pocos meses.

Respecto a lo sucedido al interior de la barbería, hay distintos testimonios. Eso sí, todos coinciden en la responsabilidad de “Juanito Israel”, como se le conoce al acusado en el hampa.

DECLARACIÓN DE CARABINEROS

Miguel Troncoso, funcionario de Carabineros que llegó al operativo junto al cabo Florido, relató -en palabras del fiscal Toledo- que “cerca de las 19.20 horas recibieron un comunicado de unos sujetos que portaban armas de fuego al interior de una barbería. Dice que escucharon ese comunicado y se trasladan al lugar para prestar colaboración. Cuando llegan, se entrevistan con Sánchez y Florido, descendieron y se percatan de la presencia de un vehículo sospechoso, pero que en este no habían personas en su interior, por lo cual se trasladaron a la barbería”.

“Ingresa él, el cabo Florido y la cabo Cubillos, quedándose Sánchez afuera. Al ver la presencia de Carabineros uno de estos sujetos (imputado) se fue a la pieza del fondo”, agregó el persecutor, en base al testimonio del cabo Troncoso.

Luego, explicó que “intentaron abrir la puerta del baño de este local”, momento en que González Quezada “los apuntó con una pistola que mantenía con ambas manos. Los demás sujetos comenzaron a correr, lo que coincide con la versión de los dependientes y clientes. Dicen que logra tirarlo al suelo, pero este logra evadirlos y correr. Dice que cuando el sujeto corre, dispara y se parapeta. En tanto, el cabo Florido cae al suelo (…) Dice que intentó dar vuelta al cabo Florido, intentó tomarle el pulso, pero no sintió signos vitales”.

Por su parte, Alejandra Cubillos relató los hechos desde su propia experiencia. De hecho, dialogó brevemente con el presunto asesino.

De acuerdo a lo expuesto por el fiscal, la cabo afirmó que “esta persona vestía un polerón blanco, mostró nerviosismo e intentó ocultarse. En ese momento, extrajo una pistola con un cargador extendido. El sujeto intentó salir corriendo, no lograron hacerlo porque fue interceptado por el cabo Troncoso y cabo Florido. Este sujeto logró huir y, ya en el exterior, escuchó un disparo”.

“Ella aún se encontraba al interior de la barbería y le saltaron restos de vidrios en el rostro. Ella no hizo uso de su armamento de servicio, ya que los cabos se movían demasiado y podía significar un peligro para ellos”, complementó Toledo.

Cabe destacar que, de acuerdo a los antecedentes de la investigación, se logró establecer que habrían ocurrido tres disparos: el primero, dio en la mampara de la barbería; el segundo, le causó la muerte al cabo Florido; y el tercero ,se percuto contra el cabo Sánchez, cuando éste perseguía al asesino.

TESTIGOS DE LA HUIDA

Otros testimonios que sitúan a González Quezada en los alrededores de la barbería donde fue asesinado el cabo Florido fueron aportados a la investigación por distintos testigos protegidos.

Eso sí, el más impactante da cuenta del momento en que el imputado habría tratado de subirse a un vehículo.

“Hay una información que llega posteriormente, de una persona que se acerca a la unidad policial, quien refiere y describe un hecho que él sufre cuando se trasladaba a su domicilio”, confirmó el fiscal Toledo, sobre lo ocurrido la misma noche del crimen.

Según detalló el desconocido, todo ocurrió cerca de las 19.00 horas, cuando conducía por la calle 30 de octubre. “Bajó la velocidad y se detuvo porque iba cruzando la calle una persona de sexo femenino con otra mujer. En dichas circunstancias, siente que alguien le golpea el vidrio delantero izquierdo con la mano muy fuerte, como en tres ocasiones. Giró su cabeza para mirar y lo único que alcanzó a ver fue a un tipo joven, de unos 20 a 25 años, que vestía un polerón blanco y que comenzó a avanzar de a poco, mientras le intentaba abrir la puerta trasera izquierda”, relató el fiscal.

“El tipo pudo abrir la puerta, pero no se pudo subir. Dice que en ese momento él aceleró fuerte y que, cuando iba huyendo, este sujeto tenía su cara muy roja y le grita ‘llévame, que me vienen siguiendo’. Ahí se dio cuenta que era chileno, además lo apuntó con un arma. Dice que se fue muy rápido y lo perdió de vista”, continuó.

En este punto, el representante del Ministerio Público apuntó que “esto es relevante porque desde su vehículo se levantaron huellas que fueron comparadas y se obtuvo match”.

AMENAZÓ A VECINAS

Finalmente, Juan González llegó a la casa de Olga Araya, vecina de Pedro Aguirre Cerda que dijo no conocerlo. Eso sí, su hija sabía perfectamente quién era “Juanito Israel”.

”El sujeto llega y me hace ingresar a la casa, le pregunto quién era y me dice ‘soy el Juanito Israel’. Le preguntamos qué había hecho y dijo que ‘nada’”, aseguró la mujer ante la policía. De hecho, reveló que el antisocial pidió un servicio de transporte para huir rápidamente del lugar. Sin entender bien la situación, su hija lo acompañó.

“Llaman a un taxi, salió su hija, se subió al vehículo y Juan la había increpado para que subiera y la acompañara. Su hija se demoró cerca de dos horas en volver y no contestaba los mensajes. Solamente supo que había llegado cuando llegó con el conductor de este auto. Y no quisieron hablar más ya que este sujeto era peligroso”, detalló el fiscal Toledo.

Otros dos testimonios clave fueron los aportados por la hermana de González Quezada y un vecino de su padre. Este último, escuchó al hombre decir que su hijo se había “piteado a un paco”.

LA “ABOGADA” Y SU AMIGO

Lo cierto es que esta habría sido la manera más rápida que encontró el imputado para llegar al domicilio de Marcela García, presunta encubridora y con quien mantendría una relación sentimental.

La mujer habría auxiliado a González Quezada, a quien trasladó en su vehículo rojo hasta un motel de la comuna de Quilicura. Fue en este recinto donde ambos pasaron la primera noche de fuga. Días más tarde, se descubriría que la mujer es una funcionaria del Poder Judicial.

Al día siguiente, la mujer trasladó a “Juanito Israel” hasta la comuna de Lo Espejo, donde habría acordado reunirse con el segundo sujeto acusado de encubrirlo: Julio Vidal.

Ayer, en medio de la formalización, el fiscal Toledo también reveló el testimonio de este sujeto: “Prestó una declaración voluntaria donde dio cuenta que él conoce a Juan Israel cuando estuvieron privados de libertad en Colina 1. Dice que se juntaban, compartían y que le había contado que estaba saliendo con una abogada (Marcela)”.

“(Vidal) Dice que estaba en su casa, que llegó una prima de Juanito, y que quería hablar con él. Me dijo ‘oye, juntémonos’, le pregunté qué onda y me dijo ‘nada, poh, hermano, quiero que me escondai unos dos días hasta mañana, mientras veo la pasada para Argentina’. Dice que él salió en su vehículo, se juntó con el auto conducido por la abogada, ayudaron a subir al Juanito porque que venía cojeando, y lo llevó donde unos familiares en San Fernando”, dio a conocer el persecutor.

En relación a la imputada, Toledo confirmó que “habría prestado una información falsa sobre la huida del imputado, dado que existía una ubicación incorrecta del lugar donde se iba a quedar. Además, el mismo imputado que lo trasladó hasta la Región de O’Higgins (Vidal), dijo que iba con una bota ortopédica, lo que da cuenta de que habría sido auxiliado por Marcela García, y no esta versión de que no habría tenido ningún tipo de atención. Elementos que dan cuenta de un contacto entre la imputada y el imputado principal de este hecho”.

Luego de pasar un par de días en San Fernando, González Quezada retornó a la capital. Al respecto, también se refirió su amigo. “Julio Vidal ratificó que había sido traído de vuelta, y que habría sido ayudado por (Marcela) García para evitar su detención (…) El imputado, cuando fue detenido, vestía un buzo color gris. Se conversó con la Defensoría Penal Pública y permitió que se tomaran muestras de sangre para ser comparada con evidencia del sitio del suceso y del vehículo en el que se desplazaba”, complementó el fiscal.

FOTOS CLAVES, SEGÚN FISCALÍA

Antes del crimen, se logró establecer que el vehículo negro conducido por González Quezada había estado estacionado en el sector del Persa Biobío, desde el cual habrían descendido cuatro personas. Una de ellas aparece con una pistola que tiene un cargador largo y que también está posicionada a través de sus huellas, detallaron desde el Ministerio Público.

“La siguiente imagen demuestra que el sujeto mantenía este polerón blanco, un jockey color rojo y su pantalón oscuro, que es lo que describen los testigos de quien portaba el arma al momento de ocurridos los hechos”.

“Además, se logra identificar cuando él va a dejar a su hermana con una niña. En la foto se ve al imputado y su sobrina que se baja del auto, que coincide con la versión de su hermana. Aparece esta huella que es la que posteriormente se levanta de la puerta delantera izquierda y se hace match en cuanto que él era quien conduce el vehículo”.

“Las fotos inferiores son las fotografías levantadas desde cámaras donde ocurre el hecho (crimen) donde se aprecia al sujeto con pantalón oscuro, polerón blanco y que es el mismo que se logra observar en las cámaras del Persa Biobío”.

Traslado a la comuna de Huechuraba, donde lo esperaba Marcela García.

Entrada y salida del motel.

Registran el vehículo de Vidal, luego de recoger a su amigo el 11 de junio.

Sector rural de San Fernando, donde permaneció el presunto asesino durante dos días.

“Lo más relevante es lo que expuesto por el testigo que llamó al 133 (de Carabineros) y que describe al imputado que estaba a torso desnudo al interior de la barbería, y que de acuerdo a lo que él observó era quien portaba el arma de fuego y mantenía un tatuaje de dos alas y que coindice claramente”.

Así las cosas, la Fiscalía acusa al principal imputado por el delito de homicidio en contra de un funcionario de Carabineros y homicidio frustrado en contra del segundo uniformado. En tanto, García y Vidal serán acusados de encubridores.

Con estos antecedentes, el Tribunal decretó la prisión preventiva de los tres investigados.

Fuente: lacuarta.com

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